¿Para qué?

Gracias a la aplicación de una mezcla de sustancias que incluyen vitaminas, aminoácidos, coenzima Q10 o ácido hialurónico, por ejemplo, se busca rejuvenecer el rostro. Así, se reafirman los tejidos, se define el contorno facial, y se reducen las arrugas. Además, rehidrata la piel, ganando en luminosidad y lozanía.
Se van alternando sesiones de hidratación y reafirmantes y la aplicación se extiende a cara, cuello y escote.

¿Cómo?

Es una alternativa a la mesoterapia convencional, ya que evita los pinchazos que sobre todo en la cara, pueden resultar excesivamente molestos.
Se trata de un aparato que crea un campo energético, que puede ser regulado en cuanto a su intensidad, según se trabaje en distintas zonas de cara y cuerpo. Permite la vehiculización transdérmica de productos farmacéuticos y cosméticos, a las capas más profundas de la piel. En la cara se nota un pequeño cosquilleo, que al producir estímulos sobre las miofribrillas de la piel también activa la producción de colágeno.
Normalmente se recomienda un mínimo de 6 sesiones, semanales y luego seguir con aplicaciones quincenales o mensuales, según el tipo y estado de la piel. No obstante, y como tratamiento de choque, en algunas ocasiones puede hacerse dos a la semana y seguir luego la pauta de mantenimiento.

¿Resultados y efectos secundarios?

Los resultados se van notando desde la primer sesión y se van manteniendo en el tiempo, según la pauta que recomiende la especialista.
No tiene efectos secundarios y es prácticamente indoloro.
Puede darse la circunstancia de una mínima alergia o sensibilidad a algunos de los productos utilizados. En este caso, se tendrá en cuenta para las próximas aplicaciones.
No deberá utilizarse ni en embarazadas ni en pacientes con marcapasos o algún tipo de prótesis metálicas craneales.

El tiempo estimado es de unos 30-35 minutos.