¿Para qué?
Consistente en un conjunto de procedimientos para activar biológicamente las funciones del fibroplasto, la producción del colágeno, la elastina y el ácido hialurónico, busca frenar el envejecimiento cutáneo, recuperando y mejorando el funcionamiento normal de la piel.
Los signos más evidentes de este envejecimiento son: las arrugas, la textura, el tacto, el tono, el color, el brillo y la luminosidad de la piel. Sobre todo ello actúa, y se potencia asociándolo a un tratamiento farmacológico por vía oral, con antioxidantes, y a la realización de algunas sesiones de luz pulsada (IPL).
¿Cómo?
Se obtiene una pequeña muestra de sangre del paciente, que se prepara mediante un centrifugado, disponiendo de un plasma rico en plaquetas.
Los factores de crecimiento, obtenidos del plasma, se reinyecta en la cara y cuello. Se hace a través de microinyecciones muy superficiales. A pesar de ser una técnica prácticamente indolora, si puede ser un poco molesta, por lo que se aplica previamente una anestesia atópica.
Se aplican mascarillas dermoestéticas descongestivas para contrarrestar el enrojecimiento y las molestias de las microinyecciones. Puede hacerse vida normal, después del tratamiento.
¿Resultados y efectos secundarios?
El rejuvenecimiento se observa acumulativamente, y de modo perdurable. La piel se revitaliza, recupera su tono y luminosidad y las arrugas se minimizan.
Pueden aparecer pequeños hematomas que desaparecen a los pocos días. Se evita la posibilidad de reacciones alérgicas, al inyectarse factores de crecimiento autólogos.
¿Duración de la sesión?
Todo el procedimiento dura aproximadamente una hora.




