¿Para qué?
La otoplastia es la cirugía de las orejas que persigue la corrección del tamaño o forma de las mismas. En el caso de"orejas de soplillo" o demasiado grandes, recolocándolas en una posición más próxima a la cabeza o disminuyéndolas si se considera necesario. También se corrigen los casos de orejas demasiado pequeñas, los que tienen la parte de arriba doblada hacia abajo, o aquellos que han sufrido un alargamiento excesivo del lóbulo. En general corrigen cualquier alteración del pabellón auricular.
Se puede realizar en niños a partir de los 4 años, aunque lo ideal es no intervenir antes de los 7-8 años para que el cartílago se haya formado completamente.
¿Cómo?
Se trata de una intervención que se realiza bajo anestesia local en los adultos, pero en el caso de niños en los que es más difícil conseguir la inmovilización necesaria, se opta por la anestesia general, lo que requeriráun ingreso en el hospital de al menos 24 horas.
A través de una incisión en la parte posterior de la oreja, se esculpe el cartílago. En algunas ocasiones es necesario utilizar puntos internos para lograr un resultado natural. Aunque normalmente solo se tiene alterada una oreja, se operan las dos para que queden simétricas.
La duración aproximada es de una hora y media, aunque puede ser mayor según la complejidad del problema.
Como todas nuestra intervenciones, se realizan en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca.
¿Resultados y efectos secundarios?
Los resultados son definitivos y solo en algunos casos es necesario un retoque posterior. Empiezan a percibirse el resultado a partir de los 3 meses, aunque es a partir de los 6 meses cuando es verdaderamente apreciable y el alta médica suele darse transcurrido un año.
El postoperatorio requiere de entre 5-7 días para la incorporación a vida cotidiana. Los dolores que puedan surgir se paliarán con medicamentos y el hormigueo y la insensibilidad de la zona desaparecen a los pocos días.
Tendráque llevar una venda durante unos días y usar una cinta (tipo tenista) uno o dos meses, sobre todo para dormir, evitando que la oreja se doble o sufra algún tipo de traumatismo. Los puntos que quedan detrás de la oreja dejan una cicatriz apenas perceptible, disimulada totalmente por el sitio donde se encuentra.




